La “desgracia” de la Universidad

Me sirvo postear una serie de enlaces que nos pueden ofrecer una interesante visión de gran parte de la “desgracia” que afecta a nuestra universidad.

Para los que llevamos ya años luchando contra este tipo de problemas no es nada nuevo, ya que incluso hemos de enfrentarnos no sólo a los problemas de la propia Universidad, sino también con un sistema judicial que está llegando demasiado tarde.

Vayan por los compañeros de la Asociación Transparencia Universitaria y de Universidad S.A. estos enlaces, como una forma de ánimo para que sigan en la lucha, porque… como tanto decían con Obama: “Yes, WE CAN”

http://www.lacelosia.com/acoso-laboral-corrupcion-y-nepotismo-lacras-de-la-universidad-espanola/

http://tribunadeljurista.foroes.org/t3227p45-resultado-obsceno-en-el-concurso-de-la-plaza-docente-a-la-que-me-presente-me-dejan-a-un-punto-del-seleccionado-y-dictaminan-que-si-fuese-removido-quedara-desierta-la-justicia-me-ha-otorgado-la-plaza#72234

http://www.abc.es/20110218/local-comunidad-valenciana/abci-universidad-listo-201102180719.html

http://www.universidadsa.com/

http://vegamediapress.net/not/2290/anula

http://vegamediapress.com/not/6857/jose_mateos__el_rector_cobacho_usa_la_universidad_para_hacer_amigos_poderosos/

Y podría poner unos cuantos enlaces más. Para más información se puede consultar el epígrafe acoso de este blog o entrar en webs como http://www.corruptio.com y los estudios hechos al respecto de Transparencia Internacional (www.transparencia.org.es/)

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Y el culebrón sigue: una fábula

En post anteriores se ha hecho ya referencia  a un caso por presunto acoso que lleva más de tres años en lo penal y cuyos elementos siguen activos en la actualidad.

Como última acción, que se comunica diligentemente al juzgado competente, se incluye en el equipo decanal y en una comisión, de la cual se forma parte obligatoriamente por ser representante de alumnos de tercer ciclo, a dos de los denunciados en el caso. Sin ningún tipo de respeto, ya no sólo a la condición de denunciante (por lo que ya tendrían más que claro que no se pueden acercar), sino también a la de representante de alumnos, se continúan introduciendo elementos disruptores.

Nuevo elemento a tener en cuenta en lo que ya está siendo una larga lucha, la cual nos permite introducir una historia bastante difundida que encontramos en la red y que muy bien puede adaptarse a la situación que nos ocupa y la forma de enfrentarla.

La historia con moraleja se titula “La zanahoria, el huevo y el café” y es la siguiente:

En una conversación entre un padre y una hija, ésta se quejaba acerca de su vida y de lo difíciles que le resultaban las cosas. Cansada de luchar, no sabía qué hacer para continuar adelante y creía que terminaría dándose por vencida. Cada vez que parecía que solucionaba un problema, otro asomaba en el horizonte.

Su padre, chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí procedió a llenar tres ollas con agua y colocarla sobre un fuerte fuego a fin de que hirviesen. Una vez hirviendo las tres ollas, colocó en cada una de ellas un ingrediente: zanahorias, huevos y café, para dejarlas hervir en silencio.

Esperando la hija se preguntaba impacientemente qué es lo que estaría haciendo su padre, que veinte minutos después sacaría los ingredientes ya cocidos para colocarlos en sus respectivos recipientes. Tras lo cual, mirando a su hija, le dice:

– “Querida, ¿qué ves?”

-”Zanahorias, huevos y café”

Haciéndola acercarse, su padre le pide que primero toque las blandas zanahorias, luego rompiese el huevo duro y que finalmente probara el aromático café. Tras lo cual se hija le preguntó qué significaba aquello.

Pacientemente el padre le explica que los tres ingredientes que ella había probado habían pasado por la misma adversidad, el agua hirviendo, pero que cada uno de ellos había reaccionado de forma diferente: las zanahorias antes de su cocción eran duras pero se habían vuelto blandas después de haber estado en el agua hirviendo; mientras que con los huevos el caso fue el contrario, líquido por dentro y con una débil defensa de su cáscara, su interior se había vuelto duro tras pasar por el mismo proceso; por último, los granos de café habían sido los únicos capaces de cambiar la situación del agua, convirtiéndola en un fuerte y aromático café.

Como enseñanza le plantea la siguiente cuestión a su hija: ¿Cuál de estos elementos eres tú? Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes ante ella?

“- ¿Cuál eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una adversidad se ha vuelto duro y rígido? ¿O eres como un grano de café? El café que cambia al agua hirviendo, el elemento que causa dolor, alcanzando su mejor sabor. Si eres como este último, ante una adversidad que va a peor reaccionarás mejor y conseguirás que la situación cambie.

Así que, ¿cuál de estos elementos decides ser?

En este caso yo lo tengo claro, ¿Y usted?

Se continuará aguantando el tipo sin permitir que nada influya en la decisión de llevar el caso hasta el final, continuando con la recogida de pruebas de cada una de las acciones que puedan ser relevantes para el caso, Pues por ahora simplemente queda esperar a qué tipo de acciones de protección pone en marcha la justicia, que continua tardando a pesar de la queja puesta en la Sala do Goberno del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) denunciando las múltiples vicisitudes que están alargando el proceso y de las cuales la parte denunciante no tiene ninguna culpa. Al mismo tiempo que se espera la resolución de la Audiencia Provincial acerca de la apelación admitida a trámite.

La justicia puede ser ciega pero es cuestión nuestra el devolverle de vez en cuando la vista, actuando sobre esas adversidades que puedan afectar a nuestra vida, pero, como en el caso del café, nunca cambiar nuestra esencia.

El derecho a un proceso sin dilaciones indebidas

Tres años llevamos ya de lucha judicial en la defensa de nuestros derechos constitucionalmente reconocidos, en un caso que, por las más diversas vicisitudes, ha tenido que llegar, por segunda vez consecutiva, a un proceso de apelación, actualmente admitido a trámite.

Y es que se ha tenido que presentar una primera apelación por la no investigación por parte de los órganos competentes de los hechos denunciados, un presunto caso de mobbing y bullying, lo que haría, ante la carga de indicios presentados por la acusación particular de forma más o menos periódica ante el juzgado encargado del caso, que se hubiese estimado dicha apelación.

Nuevo proceso de instrucción, de casi un año de duración, que daría lugar a que, si bien se reconoce la existencia de indicios sobre los hechos denunciados, se insta a denunciar el caso en el juzgado de lo contencioso-administrativo, a pesar de que para poder denunciar un presunto mobbing es necesario que la situación sea prolongada en el tiempo y los plazos en los cuales se pueden denunciar las faltas administrativas resultan, cuando menos, exiguas; además de que el mobbing o mabinga es un delito contemplado en nuestro Código Penal desde la reforma del mismo que ha quedado plasmada en la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, en la cual se añaden dos puntos más al artículo 173 que contemplan el acoso laboral y el acoso inmobiliario.

Si se hacen cuentas, tenemos una primera instrucción en la cual no se comunica oficialmente el primer sobreseimiento provisional hasta 8 meses después del mismo (julio 2010-febrero 2011), recurso de reposición y nuevo sobreseimiento provisional, casi un año de proceso en total en la primera instrucción. Recurso de apelación, que llega a manos del juez en diciembre y del cual no se logra resolución hasta mayo de 2012, tras alrededor de seis meses; nueva suma de casi otro año más de proceso. Lo que nos llevaría a una nueva instrucción del caso, de alrededor de un año de duración, en el cual se declara ante la juez, se tiene que pelear para conseguir el historial clínico de la demandante (fueron necesarias tres reclamaciones y dos órdenes de la juez), se llaman a declarar a dos personas que se han mantenido alejadas del caso y, a tenor de lo establecido por la juez instructora en el auto de sobreseimiento provisional, parece que han quedado diversas pruebas en el tintero sin investigar.

En una situación como ésta cuál puede ser la línea de actuación por parte del denunciante:

–  En primer lugar, revisar de forma pormenorizada el expediente judicial, a fin de conocer el alcance y profundidad de las investigaciones en la instrucción y tener una cronología suficientemente pormenorizada para denunciar, en su caso, las presuntas dilaciones indebidas.

– En el caso de que hubiese dichas dilaciones y no puedan ser achacadas al que reclama, realizar un  escrito  con  una descripción pormenorizada de los hechos que motivan la reclamación y legalmente basado ante la Sala del Gobierno del Tribunal Superior de  Justicia que corresponda.

La base principal en la cual establecer nuestra queja sería al artículo 24.2 de la Constitución Española, en el cual se reconoce el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas, y que refuerza lo ya establecido en el punto 1 del mismo artículo, esto es, el derecho a la tutela judicial efectiva. Derecho que ha sido también reconocido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en una sentencia de 11 de marzo de 2004, en la cual se reconoce la existencia de una vulneración del derecho a un proceso sin dilaciones indebidas, incluso cuando éstas se deban a deficiencias estructurales o a la carga de trabajo del órgano judicial encargado del caso.

En suma, aunque somos conscientes de la ingente cantidad de trabajo y los precarios medios con que se encuentran nuestros juzgados, también somos conscientes de nuestros derechos constitucionalmente reconocidos y de los abusos a que puede dar lugar una no aplicación de unos plazos razonables en la administración de justicia para la defensa de estos derechos. Y para muestra un botón, ya que, tras haber dictado la juez instructora del caso providencias, el 29 de mayo de 2012, en las cuales se establecía que la documentación fuese solicitada a la Universidad, quien destruyó en su mayor parte los currículos en cuestión el 8 de junio del mismo año.

Ahora nos queda por ver cuánto tiempo más hemos de esperar para conseguir lo que se ha reclamado desde el principio, a saber, justicia.

Enlace

Perdonen que tenga que reeditar la entrada de ayer, pero no quedó a mi gusto

http://www.elidealgallego.com/articulo/coruna/la-audiencia-da-impulso-a-un-proceso-contra-la-universidad-por-bullying/20130113234437101258.html

denuncia publicaDenuncia pública de presunta destrucción de pruebas tras auto de la Audiencia Provincial de A Coruña, en el cual se solicitaba la petición de todos los documentos pedidos por la interesada durante la primera instrucción del proceso, así como se ordenaba que se realizara la investigación efectiva del caso por no haberse realizado ninguna gestión al respecto en el mencionado primer proceso. El fallo de la Audiencia sería de mayo de 2012 y la destrucción de los curriculos solicitados, en su mayoría, el 8 de junio de 2012.

Actualmente el caso se encuentra en un nuevo proceso de instrucción, encontrándose con nuevos escollos, como serían el tener que solicitar la propia jueza el historial clínico desde el año 2008, por haber entregado el CHUAC historial incompleto, a pesar de las reiteradas reclamaciones al respecto por parte de la interesada.

Por cierto, señores periodistas, ojo con la no utilización de la palabra presunto antes de las aseveraciones que realizan, que no queremos acabar como el padre que denunciaba el caso de las niñas de Alcacer. Es decir, presunta destrucción de pruebas, presuntas falsedades documentales, etc., que eso lo tiene que decir el juez.

Enlace

Interesante análisis doctrinal de la violencia psicológica

Una de las cuestiones más difíciles de probar en las luchas legales por casos de mobbing sería la violencia psicológica a la que ha de hacer frente el trabajador. En el link introducido en este post se encontrará un análisis que aboga, como ya he realizado en algún post anterior, en contra de esa práctica invisibilidad de este tipo de hechos.

La lucha contra el mobbing en la Universidad

Uno de los sectores en los cuales tiene lugar y se denuncia este tipo de conductas lo constituye, según estudios realizados, la administración pública y la Universidad no es un caso aparte. Para luchar contra éste están proliferando las asociaciones que dan apoyo y orientación a las víctimas, como es el caso de la Asociación Transparencia Universitaria (ATU), anteriormente denominada Plataforma contra la Corrupción y el Acoso en la Universidad Pública (web: http://www.corruptio.com)

Pero, ¿qué es o en qué consiste el mobbing?

El mobbing o acoso moral en el trabajo es definido por la Unión Europea como aquel “comportamiento negativo entre compañeros o entre superiores o inferiores jerárquicos, a causa del cual el afectado es objeto de acoso y ataque sistemático durante mucho tiempo, de modo directo o indirecto, por parte de una o más personas, con el objetivo y/o efecto de hacerle el vacío.

En el caso de España, si bien con anterioridad no se encontraba bien definido legalmente el acoso laboral en el Código Penal, la reforma del 2010 introduce dentro de los delitos de torturas y contra la integridad moral el acoso laboral, definiéndolo en el Preámbulo como <<el hostigamiento psicológico u hostil en el marco de cualquier actividad laboral o funcionarial que humille al que lo sufre, imponiendo situaciones de grave ofensa a la dignidad>>. Así, al artículo 173.1 del Código Penal se le han añadido dos párrafos, uno referente al tema que nos ocupa y el otro al acoso inmobiliario, estableciendo con respecto al acoso laboral que “Con la misma pena serán castigados los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima.”

Más específica, en mi humilde opinión, resulta la definición dada en una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, de fecha 8 de abril de 2003, en la cual se argumentaba que “Aunque no existe una definición legal de acoso moral, se puede destacar, de acuerdo con los estudios doctrinales más solventes, los siguientes elementos básicos de esa conducta: a) la intención de dañar, ya sea del empresario o de los directivos, ya sea de los compañeros de trabajo, b) la producción de un daño en la esfera de los derechos personales más esenciales; c) el carácter complejo, continuado, predeterminado y sistemático.”

Comportamientos que van más allá del ataque personal directo entrarían en esta categoría, como son quitarle trabajo o herramientas necesarias para el mismo al trabajador, descalificación injustificada de su trabajo, alejamiento de un entorno normal de trabajo, etc. Muchos de ellos sutiles, aunque con consecuencias para quien sufre los sufre, e incluso muy difíciles de probar en la mayoría de las ocasiones.

Sin embargo, como señalé en el IV Congreso contra la Corrupción y el Acoso en la Universidad no siempre tiene que ser así, pues hay una serie de consejos que se pueden seguir para ir recopilando pruebas:

  1. Ante todo, denunciar, a través de intancia ante la autoridad pertinente de la Universidad y metida en registro,  de la situación aportando las pruebas que se tengan de este tipo de comportamiento. De esta forma, la presunta víctima tiene justificante de que ha denunciado los hechos.
  2. Si no se recibe respuesta y la situación sigue igual, tras un plazo de unos dos o tres meses, solicitud del certificado de silencio administrativo como una prueba más
  3. Si hay comunicaciones escritas en las cuales se puede probar la existencia de este tipo de comportamientos, pues aunque sean sutiles las palabras escritas no se las lleva el viento
  4. Certificados médicos en los cuales se especifique las consecuencias físicas y/o psicológicas que la situación está teniendo para la presunta víctima

Estas cuatro constituyen las pruebas más fáciles de conseguir para luchar contra este tipo de situaciones en la Universidad, ya que la aportación de testigos, aunque muy importante, no resulta nada sencilla de conseguir.

Para más información sobre el tema se pueden consultar enlaces como: