Enfrentando un nuevo reto

En una época repleta de movimientos sociales en todos los campos, hace algún tiempo que me decidí a implicarme en una nueva actividad, pues no se trata simplemente de quejarse y no intentar nada para poner remedio, o intentarlo al menos, a los problemas que se nos presentan en nuestra vida social.

Sobran las quejas, y no sin razón en la mayoría de las ocasiones, pero si no luchas para cambiar las cosas, en qué se quedan esas quejas. Así, una manera de implicarse es entrar en las instituciones sociales para conocer la información de primera mano y actuar desde dentro de las mismas. Reto que no se presenta fácil precisamente, pero que representa la voluntad de al menos intentar que las cosas cambien.

En este sentido, más allá de las denuncias que reflejo en este blog, he asumido la responsabilidad que implica introducirse en la política universitaria (política en su sentido puro y no en el que estamos acostumbrados a ver día a día) y presentarme a representante de alumnos en mi facultad. Lugar dónde he constatado una cierta apatía en las cuestiones que tanto les afecta a la comunidad universitaria, pues nos presentamos solamente 10 candidatos para 14 plazas, con lo que todos saldremos elegidos sin necesidad de llevar a cabo la elección previa.

El tiempo dirá si realmente podemos influir en el devenir de las cosas, pero ya hemos dado el primer paso hacia ello, pues el camino hacia el éxito se hace con pequeños pasos, o, como decía uno de los seleccionadores nacionales de Judo, hay que ir peldaño a peldaño.

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Parábola para superar malos momentos

Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su pequeña hacienda.

Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y seria extremadamente difícil sacar el caballo de allí.
El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y revisó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate. Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo. Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en el animal, éste la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente, consiguió salir!
Si estas “allá abajo”, sintiéndote poco valorado, y los otros lanzan sobre ti la tierra de la incomprensión, la falta de oportunidad y de apoyo, recuerda el caballo de esta historia.
No aceptes la tierra que tiraron sobre ti, sacúdela y sube sobre ella. Y cuanto más tiraren, mas iras subiendo, subiendo, subiendo…
Sonriendo, sonriendo, sonriendo..

En definitiva, que no te roben los sueños, tu sonrisa es tu mejor aliada……porque como se puede ver y escuchar en el siguiente video