Profesionalización de los promotores de ventas

Ayer, buscando información sobre marketing, me  encontré con un artículo de Ana María Pérez Sánchez, titulado “Cuatro segundos para seducir”, en el cual se echaba en falta una referencia más profunda acerca del papel que realizamos los promotores de ventas en las superficies comerciales. Si bien se hacía alusión a una estrategia desarrollada por la marca de pegamentos Pritt, en la cual se producía interacción con el target (niños y madres), nuestra labor va más allá a la de unos meros objetos decorativos que hacen más atractivo un producto.

Esta misma cuestión ya la tengo debatido con algún ejecutivo de recursos humanos, que no nos consideraba verdaderos vendedores sino simplemente una estrategia de marketing adoptada por las marcas para dar a conocer un producto. Más bien la realidad resulta bastante distinta, pues no sólo somos embajadores de una marca sino que, si estamos realmente profesionalizados, realizamos la parte de marketing, recogida de información que puede resultar importante a la hora de realizar ajustes en esas mismas estrategias, conocer al público que compran esos productos y, sobre todo, cerrar ventas en una interacción directa con los clientes potenciales.

Como comentaba Jesús Ibáñez en su libro Del algoritmo al sujeto, acerca de una expresión de Marx sobre la interpretación de meros datos cuantitativos (como los que siempre tenemos que recoger los promotores en las campañas en que participamos), no se trataría de recopilar datos y más datos, sino que hay que hacerlos hablar, y en eso tiene un papel importante la utilización de técnicas cualitativas por parte del promotor. No sólo tiene que dominar las técnicas de ventas para atraer al público hacia el producto, sino también saber escuchar al cliente potencial para conocer la imagen que tiene de la marca y de los productos que ésta proporciona, argumentar en función de la información recibida y, sobre todo, realizar una buena labor de feed-back a la empresa que le permita establecer el éxito o los aspectos a mejorar en su plan de marketing en el futuro.

Cuestión distinta resulta si realmente se están empleando a recursos humanos profesionalizados en estas labores. Si bien yo llegué al mundo de las ventas de forma totalmente casual, mi formación como socióloga me permitió adaptarme a la labor por estar acostumbrada, por mis años como investigadora social, a tratar con el público y detectar información relevante para llevar a buen puerto la misión encomendada. No obstante, en la actualidad me estoy formando como vendedora técnica y eso me está permitiendo descubrir nuevas formas de encarar esta profesión, con lo que mi percepción acerca de la visión que se tiene de los promotores de ventas me hace abogar por una profesionalización de los mismos, puesto que realmente somos no sólo vendedores sino también embajadores de la marca en las superficies comerciales.

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