Enfrentando un nuevo reto

En una época repleta de movimientos sociales en todos los campos, hace algún tiempo que me decidí a implicarme en una nueva actividad, pues no se trata simplemente de quejarse y no intentar nada para poner remedio, o intentarlo al menos, a los problemas que se nos presentan en nuestra vida social.

Sobran las quejas, y no sin razón en la mayoría de las ocasiones, pero si no luchas para cambiar las cosas, en qué se quedan esas quejas. Así, una manera de implicarse es entrar en las instituciones sociales para conocer la información de primera mano y actuar desde dentro de las mismas. Reto que no se presenta fácil precisamente, pero que representa la voluntad de al menos intentar que las cosas cambien.

En este sentido, más allá de las denuncias que reflejo en este blog, he asumido la responsabilidad que implica introducirse en la política universitaria (política en su sentido puro y no en el que estamos acostumbrados a ver día a día) y presentarme a representante de alumnos en mi facultad. Lugar dónde he constatado una cierta apatía en las cuestiones que tanto les afecta a la comunidad universitaria, pues nos presentamos solamente 10 candidatos para 14 plazas, con lo que todos saldremos elegidos sin necesidad de llevar a cabo la elección previa.

El tiempo dirá si realmente podemos influir en el devenir de las cosas, pero ya hemos dado el primer paso hacia ello, pues el camino hacia el éxito se hace con pequeños pasos, o, como decía uno de los seleccionadores nacionales de Judo, hay que ir peldaño a peldaño.

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Y nos añaden un sombrero más: acerca del 7º sombrero

A través de las redes sociales profesionales llegó recientemente a mi conocimiento la teoría que añade un sombrero más a la de los seis sombreros para pensar, basada en la voluntad.

Cuestión muy necesaria para lograr las metas que, por muy difícil que nos las pinten o creamos que puedan ser, son las que nos ponen la sal a nuestra vida. Cada logro es una dulce victoria y cada vez que no conseguimos lo propuesto un acicate para luchar aún más duro en pos de esa victoria. Como  tengo comentado en alguna ocasión:

Lo fácil aburre,

lo difícil, atrae

lo complicado, seduce

y lo imposible, enamora

El no siempre lo tenemos seguro si no lo intentamos, se trata de ir a por el sí y cuanto más dura sea la lucha más dulce sabrá la victoria, por lo que la voluntad de intentarlo resulta imprescindible para lograrlo.

Pero también nos hace referencia Francesc Puertas a un elemento o factor que también tiene gran importancia la mayoría de las veces en la consecución de nuestros objetivos, y a quienes no se debería olvidar, esas personas a quienes se les debe agradecer el estar ahí en los momentos difíciles, tendiendo una mano amiga, un buen consejo o una palabra de aliento.

Basten estas líneas para agradecer a esas personas que han estado o están en la actualidad a mi lado para agradecerles precisamente eso, el estar ahí en estos momentos, aunque alrededor se encuentren muchas otras que pretendan que desistas de tu empeño por considerarlo valdío o imposible. Es precisamente lo dificultoso de lograrlo lo que te enamora y te hace ir hacia adelante cada día con mayor vigor, sacando incluso fuerzas de donde no sabías ni que las tenías.

A todas esas personas    GRACIAS

El enlace del comentario sería el siguiente: http://francescpuertas.blogspot.com.es/2012/10/no-rendirnos-persistir-y-si-lo.html

Parábola para superar malos momentos

Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su pequeña hacienda.

Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y seria extremadamente difícil sacar el caballo de allí.
El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y revisó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate. Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo. Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo de forma de cubrir al caballo. Pero, a medida que la tierra caía en el animal, éste la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente, consiguió salir!
Si estas “allá abajo”, sintiéndote poco valorado, y los otros lanzan sobre ti la tierra de la incomprensión, la falta de oportunidad y de apoyo, recuerda el caballo de esta historia.
No aceptes la tierra que tiraron sobre ti, sacúdela y sube sobre ella. Y cuanto más tiraren, mas iras subiendo, subiendo, subiendo…
Sonriendo, sonriendo, sonriendo..

En definitiva, que no te roben los sueños, tu sonrisa es tu mejor aliada……porque como se puede ver y escuchar en el siguiente video

Afrontando nuevos retos

Aquí estamos, afrontando un nuevo reto que me recuerda al título de una redacción que nos pidiera una profesora cuando estudiaba EGB: “Ante una página en blanco”

Ciertamente, esta entrada inicial de mi recientemente estrenado blog representa todo un reto, pero son estas pequeñas cosas las que le dan la sal a nuestra vida. Y decido encarar esta actividad hablando exactamente de eso de los retos y la forma de encararlos en nuestro día a día como una forma de autosuperación, de saber “de qué pasta estamos hechos” y hasta dónde somos capaces de llegar, porque las posibilidades que se abren ante nosotros pueden llegar a resultar prácticamente infinitas.

A pesar de las dificultades que nos podamos encontrar en ese largo camino que representa nuestra vida, citando a Jane Goodall, “Si de verdad quieres algo, y trabajas muy duro, y aprovechas las oportunidades, y nunca te rindes, vas a encontrar el camino”; “Lo que haces marca la diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres marcar“.

Ejemplos de superación personal podemos encontrar muchos, pero me gustaría resaltar aquí dos de mis “heroes” que compartían una característica, ambos se quedaron ciegos siendo muy jóvenes, hecho que no fue óbice para desarrollar una más que interesante vida profesional.

Uno es Andrea Bocelli, un tenor con algunas canciones en las cuales se pueden ver reflejadas reminiscencias de luchas pasadas y que sirven de inspiración para mantenernos firmes en nuestras propias batallas. Sirva de ejemplo el siguiente fragmento de su “A mio padre”

Non preoccuparti, ascoltami
Avrò problemi
Affronto infami ma
Niente mi spaventerà
Niente mi corromperà
Niente al mondo
Mi farà scordare che
Posso vincere

No menos inspiradora era Juan Antonio Cebrián (y digo era porque dentro de pocas fechas se cumplirán 5 años desde que, una aciaga tarde, su voz apagara pero su recuerdo y sus obras -escritas y podcast- siguen persistiendo a pesar del tiempo), que nos deleitaba muchas noches de insomnio con sus narraciones vívidas acerca de hechos de la historia y la enormidad de su conocimiento en su programa La Rosa de los Vientos. Valgan estas líneas como homenaje a nuestro “Gran Capitán”.

Basten estas primeras líneas como inauguración de este nuevo reto que me planteo como otra forma de desarrollo personal y quizás también profesional, el de enfrentarse día a día con esa página en blanco por escribir que representa nuestra propia vida, y que pretendemos afrontar siguiendo el lema que tantas veces hemos oído a Cebrián:

Fuerza y Honor